Para estudiar mas…

Para estudiar mas… y mejor.

(Le recomendamos muy especialmente leerlo, porque tiene consejos y formas de estudio que le van a interesar mucho. Usted puede haber pasado por los problemas que le explicamos)

I.A.D.E.S

PARA ESTUDIAR MÁS SIMPLEMENTE:

No todas las personas estudian de la misma manera, y las técnicas que funcionan para unos no necesariamente sirven para otros. Sin embargo, cuantas más técnicas y estrategias conozcas, más probabilidades tendrás de encontrar aquellas que se adapten mejor a ti.

Estas son algunas de las indicaciones o técnicas que suelen resultar más útiles a la mayoría de los estudiantes.

Nunca digas: esto no lo puedo entender. Esto no lo puedo estudiar. Me cuesta mucho y no lo alcanzo.

Hay alumnas/ alumnos,  que considera que no es bueno en matemáticas, o en lengua, o en idioma, o en cualquier otra asignatura. Borra esta idea de tu mente y piensa que puedes ser bueno en cualquier cosa. Si crees que no eres bueno en matemáticas, tal vez sea porque hasta ahora no te han interesado lo suficiente, y te has limitado a aprender lo mínimo, a implicarte lo mínimo y a no motivarte en absoluto. Para cambiar esto, solo tienes que esforzarte más durante un tiempo, ponerte al día y empezar a pensar que puedes ser bueno en esa asignatura (o en cualquier otra) si te lo propones, te motivas y prestas atención. No se trata de que seas brillante, sino tan solo de hacerlo bien. Y tu actitud cuenta mucho más de lo que crees. Además, las personas que consiguen ser buenas en algo en lo que creían no serlo, se sienten luego especialmente orgullosas de sí mismas. Basta con hacer la prueba.

Participa en clase

Presta atención a lo que dice el profesor, pregunta si es necesario,  participa si hay algún debate y, en definitiva, trata de sacarle el máximo partido a las horas que pasas en clase. No te limites a sentarte y esperar que sea el profesor el que te enseñe, participa de manera activa en tu propio aprendizaje. De este modo, también te resultará más gratificante y menos aburrido estar en clase.

Toma notas en clase

Incluso aunque luego uses principalmente el libro para estudiar, tomar notas te ayudará a prestar más atención en clase, a aprender sobre la marcha y a no aburrirte en clase. Luego, podrás usar esas notas para entender mejor el tema que aparece en el libro, para complementarlo, y para tener dos explicaciones o descripciones diferentes de un mismo tema (es decir, el mismo tema explicado con diferentes palabras).

Estudia un poco cada día

Dejarlo todo para el final no es una de las mejores técnicas, porque tu rendimiento será peor, tus notas más bajas y tendrás muchas más probabilidades de olvidar lo aprendido tras unos días. Es preferible estudiar un poco cada día. Por ejemplo, puedes estudiar cada día lo que vistes en clase ese mismo día y luego repasar lo que estudiaste el día (o los dos días) anteriores; y el fin de semana puedes dar un repaso a todo lo estudiado durante la semana.

Organízate

Tener un orden puede servirte de gran ayuda, porque te permitirá crear hábitos, y todo lo que se ha convertido en un hábito se realiza de una manera mucho más sencilla y automática. Así, si te has habituado a estudiar todos los días a una hora determinada, en un lugar determinado, te será mucho más fácil ponerte a estudiar. Puedes usar una agenda para organizarte mejor y anotar los horarios de clase, los de prácticas, el horario en que comenzarás y terminarás de estudiar, las páginas que vas a estudiar cada día, e incluso algunas notas relacionadas con tu rendimiento, como: “No domino del todo el tema x, buscar más información en otras fuentes para entenderlo mejor”, “Necesito volver a repasar el tema que vimos hoy en clase”. “Preguntar al profesor…”

Subraya o destaca lo más importante

Lee primero todo el texto tratando de captar las ideas principales y luego vuelve a leerlo subrayando las frases que mejor vayan resumiendo esas ideas. Los libros marcados y subrayados son los que se han leído y comprendido. Así estarás usando el subrayado como un modo de hacer un resumen en el mismo libro o apuntes. Por lo general, el uso de un marcador para destacar las frases más importantes suele funcionar mejor que el subrayado a la hora de recordar.

Sé un buen pensador. Hay que hacerse preguntas cada vez que uno lee.

Pensar te ayuda a estudiar, a recordar y a entender mejor lo que estudies. En vez de limitarte a leer, memorizar o recitar el tema, usa tu mente y tu pensamiento mientras lees: hazte todo tipo de preguntas, pregúntate por qué, qué significa, qué implicación tiene, si se contradice con algo… Usa un pensamiento crítico mientras lees. Esto te ayudará a descubrir aquello que no entiendes bien, a relacionar lo aprendido con conocimientos previos, a entenderlo todo mejor y a saber si necesitas más información adicional para tener una idea más completa.

Explícalo con tus propias palabras

Cuando hayas terminado un tema o un determinado apartado, levántate de la silla y, mientras caminas por la habitación, trata de explicarlo con tus propias palabras. Si no puedes hacerlo, posiblemente se deba a que no lo has entendido bien o a que te falta información y solo estás recordando trozos aislados en vez de un todo coherente. Entonces es muy bueno releerlo y así terminarás comprendiéndolo.

Te pones a estudiar y tu mente comienza a divagar de un lado a otro. De repente, te encuentras pensando en esa persona que te atrae, en lo que harás este fin de semana, en algún problema que te preocupa, o bien surge en tu cabeza alguna película mental con tu fantasía preferida del momento.

La falta de concentración es uno de los problemas más frecuentes de los estudiantes. La concentración es la capacidad para dirigir la atención voluntariamente en una dirección determinada y mantenerla durante el tiempo deseado. Para lograr hacer esto, existen algunas técnicas sencillas que pueden servirte de gran ayuda si las practicas durante un tiempo. Ninguna de ellas es una técnica milagrosa, sino que requieren un poco de tiempo, pero con la práctica, empezarás a notar cambios en unos días y, tras unas semanas, los cambios pueden ser importantes.

Para poder concentrarte necesitas mejorar dos aspectos

  1. La autorregulación mental. Consiste en entrenar tu mente para centrar la atención y mantenerla.
  2. Controlar los factores ambientales.Por ejemplo, si está la tele encendida y hay gente hablando a tu alrededor te será mucho más difícil concentrarte. Por tanto, asegúrate de que las condiciones de ruido, iluminación, gente, etc., son las más adecuadas para ti y trata de reducir al mínimo las posibles distracciones externas.

Técnicas de autorregulación mental

Aquí y ahora:

Esta es una técnica muy sencilla pero también muy efectiva para concentrarte. En cuanto te des cuenta de que te has distraído, repite la frase: “aquí y ahora” y vuelve a centrar tu atención en el libro o el profesor, tratando de mantenerla todo lo que puedas. Cuando vuelvas a distraerte, haz otra vez lo mismo. Y sigue haciéndolo todas las veces que haga falta, repitiendo “aquí y ahora” y centrándote de nuevo en tu tarea. No luches contra tus pensamientos, simplemente observa y luego deja ir cualquier cosa que pase por tu mente, repite “aquí y ahora” y centra tu atención. Es posible que tengas que hacer esto muchas veces, pero conforme practiques esta técnica, verás que cada vez aumenta más el periodo de tiempo en que tu mente está concentrada.

La técnica de la araña

Cuando das un golpecito con una pequeña rama en la tela de una araña, ésta se acerca para ver de qué se trata. Si repites esto una y otra vez, llega un momento en que la araña ha aprendido que no es nada importante y lo ignora. Del mismo modo, puedes enseñar a tu mente a ignorar todas las distracciones a tu alrededor. Para hacer esto, proponte ignorar cualquier cosa que proceda del exterior. En vez de volver la cabeza si alguien habla, o se produce un portazo, o un perro ladra en la calle, simplemente ignóralo y mantén tu mente concentrada en tus estudios. Esto lo puedes practicar en diversas situaciones a lo largo del día. Por ejemplo, si estás en el cine, ignora a alguien que se levanta o tose y cualquier otra cosa que no sea la pantalla del cine y lo que en ella sucede. Mientras hablas con alguien céntrate exclusivamente en esa persona e ignora todo lo demás. Es decir, se trata de practicar la actitud “nada más importa excepto lo que estoy haciendo”.

Estudia con toda la importancia y valor  posible.

Estudia como si fuera lo último que vas a hacer en la vida, como si no hubiera nada más en el mundo que esas palabras que estás leyendo y como si fuera lo más apasionante que puedes hacer en la vida. Por tanto, lee despacio, imaginando que cada palabra y frase es un descubrimiento fascinante. Se trata de implicar toda tu mente en la tarea que estás haciendo, intentado de llegar a una comprensión total de lo que lees, como si saborearas cada palabra, cada frase, cada idea, el sonido del lápiz al subrayar, cada gesto, siendo plenamente consciente de todo lo que estás haciendo en relación con el acto de estudiar, como si fueras un cirujano operando a vida o muerte, concentrado solo en el instante y en cada pequeño detalle de ese instante.

Cuando el nivel de concentración es tan alto, todo lo demás deja de existir, incluso tú; te sumerges en la tarea que estás haciendo y te olvidas de todo lo demás, de manera que estudiar resulta mucho más sencillo.

Tiempo para preocuparse

Si tienes determinados problemas que te preocupan y acuden a tu mente impidiendo que te concentres, establece cada día un momento para preocuparte por todas esas cosas. Cada vez que en tu mente aparezcan esos pensamientos mientras estás estudiando, piensa: “Ahora no, pensaré en esto a las esta hora, y vuelve a centrarte en los estudios. Puedes usar al mismo tiempo la técnica de Aquí y ahora.

Si surge en tu mente una algo muy importante para ti y necesitas asegurarte de que pensarás en eso, anótalo y vuelve a concentrarte en tus estudios. Cuando llegue la hora de preocuparse, lee las notas que has tomado y piensa en esos temas.

Auto estima

Para las relaciones sociales, el auto estima es clave. Si un padre o madre lee esto, si tus hijos tienen una seguridad personal que les da tranquilidad, más fácilmente podrán forjar relaciones sanas con los demás. Apoya y fomenta este auto estima en casa, insistiendo en el respeto y ayudando a los niños a descubrir sus talentos.
La búsqueda de la felicidad es una de las razones más poderosas que nos motiva la existencia. Todos los papás buscamos propiciar la felicidad de nuestros hijos.

¿Tus hijos son felices?

Aprendizaje y estudios: consejos para que estudiar sea mucho más fácil

No me di cuenta de lo mucho que me gusta estudiar y aprender hasta que llegué a la Universidad. El deseo y entusiasmo por aprender forma parte del ser humano, pero los malos modos de enseñanza frustran ese deseo en muchas personas.

Superar la falta de motivación para estudiar

La falta de ganas para ponerse a estudiar es bastante habitual. Estas son algunas claves que te ayudarán a superarla.

No te propongas ponerte a estudiar

Hay que proponerse, tan solo sentarte ante la mesa con el libro abierto. Eso es fácil de hacer y no necesitas estar muy motivado. Una vez sentado ante el libro, debes proponerte las siguientes submetas, centrándote solo en lograr una cada vez y sin pensar en las que vendrán después:

  1. Leer la primera página o apartado del libro.
  2. Subrayar lo que has leído.
  3. Escribir un resumen de lo que acabas de leer, como si pretendieras explicárselo a otras personas para que lo entiendan. Así podrás saber si lo has entendido. Cuando una persona comprende bien lo que lee, es capaz de explicárselo a otros. Si no puedes hacerlo es que necesitas seguir profundizando en el tema.
  4. Haz lo mismo para los siguientes apartados del tema de estudio.

Interésate por el tema de estudio

Es mucho más fácil aprender algo que te gusta y te interesa que algo que no te interesa en absoluto. Sin embargo, en principio cualquier cosa puede llegar a interesarte, y depende de ti encontrar el modo de lograrlo. Para ello has de empezar por tener una mente más abierta al aprendizaje de todo tipo de materias de estudio e interesarte por el aprendizaje en sí mismo, como si hubieras decidido leer ese libro por tu cuenta, porque te apetece y deseas aprender.

Por ejemplo, si hasta ahora has pensado que la historia no te interesa y te aburre tremendamente, olvida esa idea y trata de ver la historia desde otro punto de vista. Empieza por leer el tema sin pretender estudiar, tratando de interesarte por lo que lees, como si leyeras un artículo de una revista. Puede que descubras que no es tan aburrido como pensabas.

Plantéalo como un reto

Llegar a dominar algo puede ser un reto interesante. Por ejemplo, si no te gustan las matemáticas y parece que no se te dan bien, proponte como reto dominar algún tipo de ejercicio en particular. Para ello, centra toda tu atención en dicho ejercicio, lee el tema del libro donde se explica, busca información en internet, piensa, pregunta al profesor o compañeros, y diviértete superando ese reto. Tal vez descubras que no se te da tan mal como creías.

Tú puedes moldear tus gustos y capacidades

Tus gustos, tus habilidades y tus capacidades no solo pueden cambiar, sino que se relacionan con tu manera de pensar. Por ejemplo, si ves un alimento determinado y piensas que te desagrada, nunca lo probarás y no sabrás si realmente te gusta o no. Y algunos alimentos que no te gustan pueden llegar a gustarte si se cocinan de un modo determinado o diferente. Algo parecido pasa con tus gustos en todo lo demás: puedes hacer que la historia o las matemáticas o cualquier otra materia llegue a gustarte si te acercas a ella con la actitud adecuada, esforzándote por encontrar algo que te interese en esas materias.

Y respecto a tus habilidades, ten cuidado con las etiquetas que te pones, como “no se me dan ganas de estudiar matemática”, porque te puedes estar equivocando. El problema es que si piensas que algo no puedes, convertirás esa profecía en realidad porque te esforzarás muy poco. Piensa, por tanto, que, en principio, puedes hacer bien cualquier cosa, y entra a fondo en ella.

¿Te agobia el estrés? ¿Sientes que las tensiones te aceleran hasta el punto de querer gritar? Las buenas noticias: es posible escapar de todo lo que te presiona y te drena y regalarte unos minutos de paz y tranquilidad en medio de la “locura del estudio”. Aquí tienes tres maneras muy sencillas para crear un oasis personal, relajarte y recargar las baterías. Lo mejor de todo es que no tienes que invertir una gran cantidad de tiempo (que no tienes); solo necesitas unos minutos para ponerlas en práctica.

Usa la respiración:

Quizás varias durante el día, cuando sufres de tensión, detienes la respiración; en otras ocasiones respiras demasiado rápido –o hiperventilas– lo cual aumenta tu ansiedad. Para relajarte en pocos minutos, siéntate con la espalda erguida, entorna los ojos e inhala lentamente hasta sentir que llenas los pulmones de aire. Acto seguido, exhala despacio, sintiendo que vacías el aire del cuerpo. Repite este ejercicio las veces que sean necesarias, hasta que te inunde una agradable sensación de calma. Si lo deseas, al inhalar y exhalar puedes repetir una frase o una palabra que te calma, como, por ejemplo, “Estoy en paz” o “Serenidad”. No trates de eliminar los pensamientos o de controlarlos; simplemente obsérvalos sin juzgarlos. Notarás que todos –los buenos tanto como los menos agradables–, son solo eso: pensamientos.

Algunos consejos para aprender mejor

Lo que nos muestran las investigaciones: Muchos de los nuevos (y no tan nuevos) descubrimientos realizados gracias a la investigación de psicólogos, contradicen lo que se ha venido diciendo hasta ahora sobre los buenos hábitos de estudio. Con mucha frecuencia, los consejos que se dan a los estudiantes para que aprendan mejor son erróneos.

Los estilos de aprendizaje y enseñanza

Una idea muy extendida es que existen distintos estilos de aprendizaje, que suponen que unos niños son más visuales a la hora de aprender, otros usan más el cerebro derecho, otros el izquierdo, etc., pero lo cierto es que no existe ninguna evidencia que apoye esas ideas, a pesar de la enorme popularidad que parecen tener.

Y lo mismo podemos decir de los estilos de enseñanza. Todavía no se conoce bien qué es lo que hace que un profesor sea bueno, puesto que profesores muy diferentes en su estilo de enseñanza pueden estar obteniendo excelentes resultados.

Veamos lo que las investigaciones nos dicen:

  • ¿Estudiar una sola materia o varias en la misma jornada?
  • Estudiar cosas diferentes mientras estás en una misma habitación también ayuda a recordar. Por ejemplo, si saltas de una materia a otra, de matemáticas, a lengua, y luego a historia, dedicándole solo un rato a cada una, recordarás mejor que si te concentras todo el rato en una sola materia. Los estudios muestran que quienes hacen esto rinden el doble de bien, tanto en adultos como en niños.
  • Con esta estrategia haces que tu mente inconsciente se implique más en el aprendizaje. Por ejemplo, un mostró que tanto estudiantes como jubilados, distinguían mejor los estilos de pintura de 12 artistas desconocidos después de ver sus obras mezcladas que después de ver una docena de trabajos de un solo artista cada vez (de uno en uno).
  • Cuando el cerebro se encuentra a la vez con muchos cuadros y estilos diferentes es capaz de profundizar o trabajar más al compararlos y buscar diferencias y similitudes entre ellos, a menudo de manera inconsciente. Es decir, usas tu mente inconsciente para ayudarte a recordar. En cambio, al centrarse en un solo pintor y, por tanto, un único estilo, tu cerebro trabaja más fácilmente.

Recomendación Final:

            En la vida, nada es fácil, todo debe obtenerse con sacrificio, trabajo y constancia

Relea estos consejos y seguramente, muchos problemas del aprendizaje, le serán  más sencillos y con práctica, todo será más accesible y comprensible.

Dr. Gabriel Pirato Mazza.

Rector General.